No recuerdo dónde lo aprendÃ, pero me pareció tan curioso como real, de forma que lo he incorporado a mi bagage personal de conocimiento sobre cómo funciona la vida. Consiste dividir el trabajo y los ingresos en tres grupos diferentes de personas. Entenderlo es crucial, y cuanto antes lo hagamos, más libres seremos y más reconfortante será nuestra vida:
1) Grupo 1, empleados que venden su tiempo: a este grupo pertenece la mayorÃa de la gente. Es el camino más seguido, no es necesariamente el más fácil, ni el más gratficante, pero es en el único donde no es necesario pararse a pensar por uno mismo. Y si uno no reflexiona, lo más seguro es que acabe haciendo lo habitual, esto es, estudiar o no, y luego buscar trabajo en infojobs, en linkedin o a través de contactos. Acabar trabajando en una empresa, ya sea como ingeniero, dependiente de tienda, médico o gran ejecutivo de multinacional. Todas estas personas tienen un punto común, venden su tiempo a cambio de dinero. El principal problema de esto es que el tiempo es limitado. No es posible vender más de 24 horas al dÃa. Incluso más de 8 ya es complicado. Es por esto que no existen empleados ricos. Están limitados por su propio tiempo. Es más, cada hora que vendamos de más, será una hora menos de ocio. Y lo más importante, una hora menos de tiempo para saltar al grupo 2.
2) Grupo 2, artistas que venden el fruto de su trabajo: al vender el fruto del trabajo en lugar de tiempo, desaparece el dilema de elegir tiempo o dinero. Los he llamado artistas, como los Beatles o Pink Floyd, que después de 40 años siguen vendiendo discos inclso después de haber fallecido, pero en este grupo se incluyen todos aquellos que han sido capaces de hacer una cosa útil en un momento determinado y replicarla sin esfuerzo posteriormente. Escritores con sus libros, músicos con derechos de autor, investigadores con patentes comercializadas, deportistas retirados con derechos de imagen, informáticos con webs o aplicaciones exitosas… Incluso aquel pintor que realiza siempre el mismo cuadro con el que ha adquirido una técnica y velocidad de producción altas, o el ingeniero que en lugar de vender su tiempo en el departamento de diseño de motores, realiza un programa que los diseñaba apenas dándole a un botón. En definitiva, se trata de realizar algo útil que se autoreplique sin apenas esfuerzo e intentar llegar al máximo número de clientes posibles. Asà habremos trabajado una vez, pero cobrado muchas veces, no existiendo por tanto lÃmite a nuestros ingresos, y sin tener que priorizar entre tiempo o dinero más que una sola primera vez. Es más, el ingreso es acumulable en función de cuántos productos exitosos vendamos, y estará ligado a nuestra productividad y buen hacer, lo cual incentiva la motivación, creando un cÃrculo virtuoso que acabará por acercarnos al tercer grupo.
3) Grupo 3, rentistas: son personas que viven de las rentas. Éstas pueden proceder de muchas fuentes. La más común es el dinero, y la principal razón es la increÃble capacidad del dinero para adquirir más dinero, y con él, comprar tiempo. SÃ, el dinero compra tiempo. Esto se consigue mediante propiedades inmobiliarias o mobiliarias en alquiler, posesión de acciones que reportan dividendos y plusvalÃas, bonos del estado que se pagan con impuestos, préstamos con intereses a terceras personas, participación financiera en el negocio de un amigo, etc. Todo esto reporta rentas, y las rentas evitan trabajo y por tanto evitan perder nuestro preciado tiempo en tareas que no nos gusta hacer, centrándonos en aquellas que harÃamos por placer, independientemente de si son o no lucrativas. Si además lo son, seguramente nuestra motivación y ausencia de necesidad de dinero nos hará ser los mejores en nuestro campo, y esto sólo conlleva aspectos positivos en el ámbito personal y social, pero también económico. Un grupo intermedio entre el 2 y el 3 son los propietarios de empresas que a su vez trabajan en ellas activamente. En este caso, aunque emplean su tiempo, suele ser más reconfortante y, por otra parte, su fuente de ingresos se corresponde con el trabajo y el tiempo de sus empleados. Es decir, consiste en apalancarse con el tiempo ajeno de las personas del grupo 1, que son la base de la cadena laboral. En realidad, si uno lo piensa, cualquier tipo de renta es un apalancamiento con el tiempo ajeno de personas del grupo 1 o 2, la base de la cadena laboral.
Esto que expongo aquÃ, parece sencillo y evidente, pero casi nadie se lo plantea, y mucho menos lo aplica. En realidad, hoy dÃa no es sencillo ni siquiera estar en el grupo 1, pero conocer cómo funciona el juego me parece muy importante, y el primer y más determinante paso. DeberÃan enseñarlo en los colegios en lugar de tantas cosas inútiles que en mi opinión se enseñan. Aunque por otra parte, un ecosistema no funciona sin el plancton. Una vez se tiene claro, es mucho más sencillo tenerlo presente y trazar el camino que deseemos en consecuencia.
Espero que sea fuente de un buen debate en los comentarios y que si os pareció interesante lo compartáis en redes sociales y asà le sirva también a otras personas.